Amor. Adiós y buena suerte, voy a regar mi jardin.

El amor como las plantas necesita que se riegue... Somos jardines, y sabemos cuando una brisa nos acaricia y nos susurra, cuando hay humedad y cuando no sabiendo por qué una canción se apaga. A veces hay dolor un tiempo, y extrañeza, más quizá es bueno recordar que en ese espacio crecerá una luz, que es energía disponible para el caminar, son nuestras fuerzas internas y la luz del mundo que vuelven a estar disponibles. Adiós y buena suerte, voy a regar mi jardín.


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