Paisajes de Olba. Fuente de la salud. Artemisa y La Osa Mayor.



En la antigua Grecia, el culto a la diosa Artemisa era también el culto a las principales cualidades de la Diosa; el centro interior y el fortalecimiento de la propia individualidad. Uno de los ritos asociados con Artemisa consistía en la observación y celebración de los movimientos, en el cielo nocturno, de la constelación de la Osa Mayor o Ursa Maior, que era considerada la encarnación animal de la diosa.
 
A medida, que mes tras mes, gira en torno a la estrella polar, la constelación indica con su cola la llegada de las cuatro estaciones: cuando señala hacia el éste anuncia la llegada de la primavera, hacia el sur la del verano, hacia el oeste la del otoño, y hacia el norte la del invierno. El culto a la Osa Artemisa acompaña así las observaciones astronómicas con la expresión religiosa y la comprensión del poder de las estaciones sobre la vida.
La mujer que desea cultivar las cualidades de Artemisa o fortalecer el arquetipo en su interior debe, como la constelación de la Osa Mayor, centrarse en su interioridad y confiar en sus propias convicciones. Si cultivar el arquetipo de Artemisa se convierte en su motivación primaria, siempre tendrá una fuente de "orgullo" satisfactorio que la guiará a través de las "estaciones" de la vida. Artemisa es una diosa fuerte y drástica, y cultivar su arquetipo exige que una mujer no corrompa nunca su propia "virginidad" (ser una en sí misma) y permanezca siempre fiel a sí misma.

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