1 Enero. Somos niñas somos poderosas.

                                        Las niñas somos poderosas
                             Tú misma eres poderosa.
Os deseamos un 2015 con armonía, serenidad y paz para que nuestros proyectos puedan seguir adelante.
 Un Texto de Bethany Webster

 “Cuidar a tu  niña interior tiene unos resultados sorprendentes y poderosos. Hazlo y tu niña se cura “~ Martha Beck
                                    Hay algo tan prístino en nuestra esencia…

La niña que fuimos no es sólo una parte de nuestra historia,  es una energía vital que vive dentro de nosotras en este momento. Nuestra niña interior es parte de nuestro auténtico yo, el yo que era antes de tener que usar máscaras y asumir un falso yo, hasta cierto punto, con el fin de sobrevivir en nuestras familias y en nuestras culturas. Cuando nos preocupamos por nuestra  niña interior, empezamos a recuperar nuestra verdadera esencia. Empezamos a restaurar el sentido de la bondad y la dignidad de esas cosas que tuvimos  que poner en la sombra.
  
Dar la bienvenida de nuevo a esas partes de nosotras mismas que tuvimos que rechazar es increíblemente liberador.
Podemos dar la bienvenida a las partes rechazadas y abrazarnos de nuevo y actuar de nuevas maneras que demuestren a nuestra niña interior que el pasado ya pasó y que ahora es seguro ser completamente tú misma.

Ejemplos de acciones que sanan y liberan:

  • Establecer límites  que  previamente fueron prohibidos.
  • Usar tu  voz para decir tu verdad cuando esto causó rechazo en el pasado.
  • Darte tiempo para jugar o no hacer nada cuando  te enseñaron que tu valor sólo viene de trabajar
Tenemos que ser rebeldes para sanar.
La curación requiere que tengamos el coraje de deshacer los patrones disfuncionales que se instalaron a temprana edad. Es un viaje largo y puede ser muy difícil, pero vale mucho la pena. En última instancia, se amplía nuestra capacidad de alcanzar niveles más altos de alegría, placer,  creatividad y  conexión.

2 artista desconocidaTransformar las primeras creencias que nos han mantenido atascadas
Una niña  limita las capacidades cognitivas y se vive a sí misma como la fuente de las deficiencias de los padres. Las creencias inconscientes que se formaron cuando éramos niñas todavía pueden estar operando en nosotras como adultas causando problemas en nuestras vidas.
Ejemplos de conclusiones inconscientes que podemos haber adoptado cuando éramos  niñas frente a la disfunción familiar o abuso:

  • “Me siento mal.”
  • “Hay algo malo en mí.”
  •  “Si yo fuera realmente buena y digna de ser amada, entonces mamá o papá  no me
rechazarían / golpearían / abandonarían”.
Estas creencias inconscientes pueden causar disonancia cognitiva cuando, como adultos, buscamos hacer cambios importantes, como seguir nuestra pasión, encontrar una pareja o comenzar una nueva carrera. Por ejemplo, si tenemos una creencia inconsciente de que somos malas, podemos tener dificultades para comprometernos con nuestra alma gemela o embarcarnos en nuestro sueño de autoempleo. La disonancia cognitiva surge por el conflicto de creencias.

Ejemplos de pensamientos inconscientes que causan auto-sabotaje:

  • Cosas maravillosas  no suceden a la gente mala.
  • Yo no merezco ser tan feliz.
  • Es  poco familiar y extraño para mí estar tan contenta, tal vez no estoy segura.
Tenemos que reconocer y lamentar la pérdida de haber tenido que crear una división interna con el fin de ser aceptad@s por nuestras familias. Desmontar la creencia en nuestra “maldad” nos obliga a llorar  la separación con nuestro verdadero ser. Este es un poderoso paso en la dirección de crear  seguridad para nuestra niña interior donde antes era imposible crecer.

Cuando somos capaces de ver y honrar nuestra inocencia, también podemos hacerlo por los demás y todas las formas de vida. Todo está conectado. La inocencia que vive en nosotras vive en toda la vida.


Podemos encontrar un amor  interno que no tiene límites.
En nuestra cultura, parece que las niñas son recompensadas ​​por Dejar de ser niñas lo antes posible, y no son aceptadas con  facilidad las diferentes etapas por las que pasan en su infancia. Debido a esto, muchas de nosotras crecimos con el miedo de ser castigadas o abandonadas por el simple hecho de tener necesidades. Muchas de nosotras aprendimos a odiar  nuestras necesidades y a odiarnos a nosotras mismas por tener necesidades. La necesidad de comer, la necesidad de ser llevadas aupa, la necesidad de ser vistas, la necesidad de ser escuchadas, la necesidad de ser comprendidas, etc Podemos estar acarreando este auto-desprecio en nuestro interior que nos  mantiene atascadas.
Sentía agudamente cuando era una niña que mi madre experimentaba mis necesidades como un asalto. Debido a su propia herida mis necesidades la abrumaban y reaccionaba alejándose y con  ira. Recuerdo una experiencia muy fuerte durante mi proceso de curación en el que sentí la desesperación existencial de la primera infancia. Me di cuenta de que no importaba lo mucho que lo intentara, no podía hacer que  mis necesidades fuesen cubiertas.  En consecuencia, no podía hacer que mi madre me quisiera en la forma que yo necesitaba.
Como adulta, fue una revelación ver que en mi interior yo he estado cargando un remoto y primario deseo de sofocar mi ser con el fin de ser amada. Ver esto me permitió afligirme y me dejó una profunda compasión,  auto-empatía y  alivio físico que impregnó mi ser.
Esto explica el patrón persistente de tener que ser pequeña, obediente y apocada. Era la única forma de recibir amor.
Tuve la oportunidad de decirle a mi niña interior: “Por supuesto,¡ te puedes sentir así!, ¡Tiene mucho sentido! “Tuve la oportunidad de sentir la  compasión y tener la comprensión de por qué fue tan aterrador para mí coger mi espacio, pedir que mis necesidades se cubrieran  y ser totalmente yo misma sin miedo. Fue como una pieza de un gran rompecabezas que se deslizó en su lugar. Esta mirada amplia y compasiva  permitió que el patrón finalmente empezara a disolverse porque la creencia inconsciente que lo mantenía en su lugar fue claramente reconocida como no válida.
Podemos llenar los vacíos de amor que nos perdimos cuando éramos niñas.
                                                             Alicia Morena de Lola Anglada
A medida que trabajamos con la niña interior, se restaura la vitalidad y la seguridad interior. 
Todas necesitamos sentirnos adoradas, acariciadas, confortadas, nutridas y honradas por la persona única que somos. Cuando ayudamos a nuestra niña interior a sentir  estos sentimientos, nueva energía y vitalidad entra en cada área de nuestras vidas porque estamos liberando la vergüenza y ungiéndonos a nosotras mismas de bondad y bendición. Esto nos da una nueva confianza, despreocupación y alegría.
Nuestra niña interior comienza a sentirse lo suficientemente segura para ser ella misma:

  • Se divierte (incluso en situaciones mundanas)
  • Está presente en el momento.
  • Expresa sentimientos abiertamente.
  • Abre su corazón y es generosa con las demás.
  • Tiene una actitud  juguetona.
  • Es entusiasta y llena de energía.
  • Tiene un sentimiento de vitalidad y de conexión con su cuerpo.
  • Siente los sentimientos difíciles y permite que se disuelvan naturalmente.
Crear  un ambiente interior seguro para que tu niña interior prospere.
Crear  un vínculo interno con el propósito de dialogar con nuestra niña interior regularmente. Dependiendo del nivel de trauma que tuvimos cuando éramos niñas, su niña interior puede ser reacia a confiar en ti al principio, y puede tomar un tiempo para que se abra a ti. Pero sé persistente y te sorprenderás de los resultados. Aunque sólo sea un poco de diálogo cada día tendrás resultados en forma de energía física, emociones positivas y bienestar general.
Ejemplos de afirmaciones que puedes decir a tu niña interior: 
  • ¡Eres completamente buena y maravillosa!
  • Eres adorable y especial.
  • Estás a salvo.
  • Te respeto.
  • ¡Estoy tan orgullosa de ti!
  • ¡Estoy tan feliz de que estés aquí!
  • ¡Puedes hacerlo!
  • Estoy aquí para ti siempre que me necesites.
  • Está bien tener necesidades.¡ Me encanta llenar tus necesidades!
  • ¡Me encanta cuidar de ti!
  • Está bien cometer errores.
  • Todos tus sentimientos están bien.
  • Puedes apoyarte en mí.
  • No hay nada que puedas decir o hacer que haría que no te quisiera.
Ejemplos de preguntas para hacerle a tu niña interior: 

  •  ¿Cómo te sientes hoy?

  • ¿Qué necesitas de mí en este momento?

  • ¿Qué puedo hacer por ti en este momento?

  • Tengo la sensación de que  estás  sintiendo ______, ¿Quieres hablar de ello?

  • ¿Qué te gustaría hacer ahora?
Escucha  lo que tiene que decirte y siente el cambio de energía en tu cuerpo y en tus emociones. Pinta, dibuja, escribe un diario, escribe cartas,  dialoga con una silla, recupera tus viejos  juguetes favoritos. Diviértete con el proceso. Estás creando un santuario dentro de ti donde todo está bien, no importa lo que pase.  Un santuario donde es seguro  ser una  niña, donde es seguro tener sentimientos, donde es seguro estar confundida y desaliñada, donde es seguro  jugar y divertirse.

                  Descubrir y encarnar tu bondad indestructible

stock photo

Tuve esta foto de un zorro  en mi escritorio y recuerdo un día, que me puse a mirarla y sentí el impulso de llorar. Presintiendo algo potente bajo la superficie, me senté con la foto y me permití sentir lo que surgía. Mientras miraba a los ojos de la zorra, sentía que era  inocencia y pura presencia. Empecé a llorar y me di cuenta que estaba llorando por la inocencia y pura presencia de mi propia niña interior. Al llorar aumenté mi conciencia. Me di cuenta de que la inocencia y la pureza no habían sido destruidas por el trauma temprano, estaban en realidad presentes en mí en ese momento. De hecho, esa inocencia y presencia no pueden ser totalmente destruidas ni estar totalmente separadas de mí, porque esa inocencia y pureza son la verdadera esencia de mi ser y parte de mi conexión con la vida misma.
Amar a nuestra niña interior nos da acceso a nuestra esencia, nuestra verdad y nuestra vitalidad de una manera que ninguna otra cosa puede hacerlo.
El vínculo indestructible que creamos entre nuestra parte adulta y nuestra niña interior sustituye a los déficits de nuestra primera infancia con los nutrientes emocionales que crean la fuerza necesaria para vivir como el ser auténtico, pleno y feliz que somos. Se trata de un proceso de construcción de unos nuevos fundamentos  para apoyar a la inmensidad de lo que realmente eres.


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