Cuando La Loba nació...

Hoy es luna nueva. Tiempo de reverenciar el templo interior. Soraya ha vuelto al valle, hemos tenido una comida de barrio de finalizar agosto- postmedievales de Rubielos con todos los excedentes que algunas habían traido... y disfruto la casa yo solita, con ecos y voces de los seres que han pasado por aquí, más disfrutando esta energía que nos lleva al otoño, y que ya nos hace tomar cremas calientes. He vuelto a sentir la llamada del arroz, últimamente sólo salivaba con la quinoa...
He estado viendo fotos del momento pre-Loba, he revisado fotos de cuando aún no eran digitales... releyendo poemas, y sintiendo ese lugar de donde emergieron los sueños. Esta imagen que incluyo acompañó algunos de los primeros bonos de estancias que hicimos. Mis pies acarician y son acariciados por el suelo de bambú de la sala, donde estoy acampando estos días. Sólo me subo arriba a mitad noche cuando me despierto y aún queda una parte de la noche. También es partir de las diez u once cuando estos dias, suelo conectarme y escribir. Y estoy contenta, más o menos tranquila, con ganas de plantar los nuevos planteros en la huerta de la cascada, y de sentir una esperanza tranquila. Incluyo una foto de la que fue, de ella/nuestra/mi perra cuando La Loba nació...
                               

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